Barcelona

nacho-cabana Por Nacho Cabana

08 de enero de 2013

NAVEGANTS DE TONI CABRÉ.

NAVEGANTS DE TONI CABRÉ.

Navegants es la prueba de que cualquier trama por muy trillada que sea puede devenir en  original y dar lugar a un discurso complejo y novedoso si se le aplica un punto de vista inédito y se desarrolla con personajes alejados de los estereotipos.

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Autor y dramaturgia: Toni Cabré.

Dirección: Marc Molina.

Reparto: Roser de Castro y Andreu Sans.

 

Navegants parte de un argumento mil veces usado en series de televisión. Dos desconocidos se conocen a través de internet, mienten acerca de sí mismos y al conocerse en persona tienen que enfrentarse a sus propios embustes. Suele hacerse en comedia y su desarrollo acostumbra a ser previsible en exceso. Navegants es la prueba de que cualquier trama por muy trillada que sea puede devenir en  original y dar lugar a un discurso complejo y novedoso si se le aplica un punto de vista inédito y se desarrolla con personajes alejados de los estereotipos.

 

Es decir, si el escritor se atreve a llevar el planteamiento lo más lejos posible.

 

Esto es lo que hace, con enorme acierto, Toni Cabré en Navegants que se representa hasta el 30 de enero cada martes y miércoles en el pequeño teatro Gaudí de Barcelona. La obra aprovecha las relaciones virtuales mantenidas a través de las redes sociales para articular un discurso acerca de las mentiras utilizadas como arma de destrucción masiva en la pareja. Mentiras que empiezan siendo un  juego, siguen convirtiéndose en pruebas con que desmontar y desnudar al otro y acaban siendo instrumentos de la más destructiva soledad.

 

Andreu Sans y Roser de Castro

Andreu Sans y Roser de Castro

 

Cabré plantea su texto con dos personajes que, teniendo en común esa adicción a la mentira, se posicionan de forma muy diferente respecto a ella (lo que condiciona su manera de relacionarse con el otro) Ella (no hay nombres propios) se entrega a fondo al juego de la dominación, disfruta (o cree hacerlo) llevando a su pareja (¿sexual? ¿sentimental?) al límite, procura ir siempre un paso más allá que él, manipularlo, obligarle a hacer lo que ella desea sólo por el placer de dominarlo. Disfruta con el juego que practica aunque le haga sufrir. Aunque se le vaya de las manos. O precisamente por eso.

 

Él (Andreu Sans) se mantiene durante toda la representación reticente al juego, no quiere entrar en él. Pero la tentación acaba venciéndole. Aunque su conciencia le dice se retire, aunque intente resistirse a la presión psicológica que le exige su compañera, cae una y otra vez. Mientras que a Ella más le atrae el abismo cuanto más cerca está de su filo, Él intenta alejarse si siente que se va a caer. O cuando intuye o sabe que su compañera le está dominando. Pero no puede. O no quiere. O las dos cosas. Ninguno de los dos personajes son lo suficientemente fuertes o cuerdos o inconsecuentes como para dejar de mentirse y ambos llegan a un punto en que no pueden diferenciar su verdad de su mentira. Y es entonces cuando llega la crueldad. Y vuelta empezar.

 

Con una escenografía de Marina Pineda sencilla pero eficaz que divide en tres sin confusiones el escenario situado en mitad de la sala, apoyándose  lo indispensable al inicio y al final en una pantalla en la que aparecen los chats en los que se conocen los protagonistas, Navegants logra que el espectador penetre en la intimidad de dos personajes que,  paradójicamente, se pasan mintiéndose toda la representación. Y emociona planteando una historia de amor basada en el embuste y la crueldad.

 

Andreu Sans y Roser de Castro

Andreu Sans y Roser de Castro

 

Roser de Castro está espléndida y hace gala de una enorme variedad de registros. Pasa de la picardía a la provocación y de ahí al victimismo y a la saña con increíble soltura. Muy bien dirigida por Marc Molina, controla en todo momento la honestidad o no de lo que está diciendo. Tanto cuando el  personaje sabe que está mintiendo como cuando lo está haciendo y cree que no. O quiere hacer creer que no.

 

Al personaje de Andreu Sans se le reclama un menor arco dramático y el actor lo resuelve magníficamente al saber encajar sus emociones sin salirse de los límites marcados por texto y dirección.

 

Ambos están fantásticos en las escenas de discusión, aunque se echa en falta una mayor explicitud en los encuentros sexuales, especialmente en el primero de ellos. No queda claro que se han acostado hasta las referencias verbales posteriores al coito.

 

Vayan a ver Navegants y recomiéndenla si les gusta tanto como a mí. Es una de esas sorpresas que dan a veces las salas independientes y que corren el  peligro de pasar injustamente desapercibidas.

 

Andreu Sans y Roser de Castro

Andreu Sans y Roser de Castro

 

Teatre Gaudí Barcelona Sant Antoni Maria Claret, 120  08025 Barcelona (Eixample)

Transport públic: Sagrada Família (L2-L5) Sant Pau/Dos de Maig (L5)

Telèfon: 93 603 51 52

www.teatregaudibarcelona.com

Fins al 30 de gener, Dt. i dc., 20.30 h, Preu: 18 €

Idioma: Català

 

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

 

 

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