Barcelona

patricia-fernandez Por Patricia Fernandez

09 de agosto de 2012

¿Quieres tomarte el mejor café de la ciudad?

¿Quieres tomarte el mejor café de la ciudad?

Hacemos un recorrido por las mejores cafeterías

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El café es en la actualidad uno de los principales productos agrícolas comercializados del mundo. De origen etíope, las tribus africanas ya se lo daban a sus guerreros para vigorizarles desde hace siglos, sin embargo la popularidad de sus efectos energizantes hizo que los musulmanes lo llegasen a prohibir a mediados del siglo XVI.

Aunque parezca mentira, no hace tanto que Europa es consumidora de esta bebida. Llegó a Alemania en el siglo XVII y se extendió tan rápido que algunos sacerdotes católicos lo veían como una amarga invención de Satanás, ya que lo percibían como un sustituto del vino que había santificado Cristo. El mundo occidental tampoco estuvo desprovisto de prohibiciones, en Rusia estuvo censurado incluso bajo penas de torturas y mutilación. A pesar de estos contratiempos, la proliferación de los cafés han sido imparable desde su llegada. En ellos se han firmado tratados, se han forjado las grandes ideas liberales, se han ideado motines, nos hemos enamorado e incluso, Bach compuso su célebre Cantata del café.

Una bebida tan habitual y cotidiana hoy en día puede convertirse en un verdadero placer y todo un ritual si uno sabe elegir el lugar y el tipo de café adecuado a su gusto. Por eso en Travelarte hacemos un recorrido por las más emblemáticas cafeterías de la Ciudad Condal, y algunas otras imprescindibles donde tomarse un café significa algo más que pasar el tiempo.

Si buscamos una cafetería centenaria  la encontramos en el Pg. Lluís Companys, 23. El café Trole, cuenta con más de cien años sobre sus espaldas sirviendo desayunos a base de café Illy. Quizás no sea el que más variedades ofrezca pero lo que es seguro es que es uno de los que más tiempo lleva sirviéndolos. Sus puertas abrieron en 1896, y su nombre le ha sido dado por el antiguo tranvía que pasaba por allí, desde entonces ha sufrido diversas reformas, a pesar de todo, sigue evocando a aquellos cafés de primeros años del siglo XX, cuando los trabajadores de las fábricas lo llenaban a la hora del desayuno.

Otro de los clásicos barceloneses se encuentra en la calle Llibreteria, 16. El Mesón del café se inauguró a principios del siglo XX y todavía sigue conservando la decoración de aquella época diseñada por un austriaco durante la exposición universal. Dicen que aquí fue donde se inventó el “picardía”, un café con leche condensada y whisky, que todavía sigue siendo una de sus especialidades.

Frente al Liceu, en plenas Ramblas, más de 80 años avalan el Café de l´Òpera. Es uno de los espacios míticos de la ciudad, que ha querido conservar su esencia de clásico modernista de la restauración llevó a cabo el arquitecto Antoni Moragas. Aquí puedes degustar hasta doce clases de combinaciones, además de unos veinte cócteles elaborados con café. Aunque si se prefiere, también te venden el café para que puedas prepararlo en casa, con una completa información y todo lujo de detalles para los más sibaritas, como la altura a la que se ha cultivado o las notas de su sabor.

Muchos más moderno, pero con una amplia variedad en sus preparaciones, se encuentra el Federal Café, en Parlament, 39. Un local acogedor y espacioso donde además de las típicas combinaciones cafeteras como capuccinos, vienés o macchiato, ofrecen algunas de invención propia como el LSD, pero no te asustes que aunque su sabor sea alucinante es totalmente inocuo, porque se elabora con leche de soja y dientes de león, por no tener no tiene ni cafeína.

Por último, el Central Café, en la avda. Diagonal, 557, invita a entrar tan sólo con su sugerente decoración de vanguardia. Sin embargo, tras esa primera tarjeta de visita se esconde uno de los mejores cafés que se sirven en la ciudad. Excelentes café elaborados con 100% arábiga, procedentes de los cinco mejores productores de café del mundo: Brasil, Uganda, India, Colombia y Nicaragua.

Y, como en España, tenemos el privilegio de tener tantas formas de tomar el café como de consumidores hay, tan solo te queda elegir dónde lo vas a disfrutar.

Que lo disfrutes.   

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